martes, noviembre 10, 2009

Al primer cántico de la mañana, recibí presuroso, me quejé. Soñaba una vez más, vaya a saber con que tipo de sorpresas podía encontrarme en esta realidad, que al parecer, distorsionada está.
Los poderes de percepción, mis ilusiones ópticas, sandeces que viajan mil revoluciones por la cabeza, esa que a veces piensa demasiado las cosas, en silencio, sin titubear y pretender respuestas. Otra vez, sentado en ese banco, el mismo donde fui juzgado, una y mil veces lloré pensando en que la vida no era lo que yo creía, que asesinaba a mi alrededor con poca sensatez en mis dichos y actos, que mi trayecto sobre esto que esta pasando divagaba como una nube en días de viento y frío.
Mis sensaciones dejaban mucho que desear, peleaba por mi espíritu y con él, intentando apoyarme sobre mí, para volver a tomar impulso y no pensar en cuanto tiempo más llevará.
Tomé mis cosas, miré a todos de frente, respiré un poco más. Idealice mi soledad, el momento ese de escalofrios, de silencio impertinente en mi sien, de música fuerte y ruido para trasladar al corazón lo más lejos que pudiese, sabiendo que en mi cuerpo no podria estar, tan irradiado de injusticia. Incomprendido, el tiempo se iría a traves de esas cosas que no puedo contener, sentimientos al borde de caer en una bolsa donde todos pretenden estacionarse.
Voy a esperar mi tiempo, y darle a mi corazón ese lugar que necesita, porque aún está dando vueltas en el aire.


miércoles, octubre 28, 2009

No muchas veces habría de comprender un cambio, pero es constante a medida que el camino se va a haciendo más finito. Era una mañana como aquellas, bañadas de un sol incandescente, música de las aves por donde sea, un momento feliz hasta para el más cerrado personaje de un cuento tétrico. Mientras leía un poco, un par de acordes y una melodía de recuerdos nadaban en mi conciencia, nostálgico, suspiré al aire.
En estos últimos tiempos nada puedo descifrar, mucho menos llevar acabo una explicación de porque las cosas a veces sonríen sin siquiera pensar, acariciar hasta el más pequeño detalle donde nadie puede encontrar lo que realmente es necesario, quietudes que duran mil años y pasan en segundos, como pequeñisimas fotos.
Sin siquiera esperarlo, hubo un brillo que empezó a hacerse sentir. Silencioso, distante y frio, su presencia era algo natural, hasta casi típico para mi cabeza.
Por suerte, no pude dejar de tomarme en serio cada palabra y detalle, comprendiendo que este cambio no se sufre, sino que deja a la luz entrar, tomando un respiro y confiando una vez más en la perra suerte, ese azar vertiginoso, descuidado y pensante.
Bueno es que el análisis, los miedos y el constante pensamiento, a veces vengan arraigados por un corazón noble, de costumbres usuales, de constancia y compañerismo. Es increíble como, porque, donde y cuando la casualidad hizo de todo esto, un momento el cual quiero recordar. Aunque vos pienses y yo especule, nada puede evitar que las cosas vayan para el mismo lado, sonriendo y pensando en lo bien que la estamos pasando.

viernes, octubre 02, 2009

Fue una mañana, la que hizo que bañase todos sus cosas en un río de combustible, la sensación de destrucción total.
Pasaron muchos años ya, las cosas se han ido al carajo medianamente cuando estaba todo en una taza de color pastel, servido, listo para disfrutar. Gloria, eso que se siente tan cerca a veces y tan lejos, siempre, buscando esa parte que le falta de astucia para poder conseguirla, hoy se agotó la cantera inagotable de suceptibilidades, todo está afectando indirectamente a su sistema. Cansado, desganado, sin sentido, preocupado y hasta casi como un cobarde, estoy hablando exclusivamente, sabiendo que si se va, deja un periodo sin terminar, deja sus ideales y sus sueños, pero todo tiene un límite. Son muchas cosas que intentan arrebatarle la tranquilidad, sus momentos de alegría y todo su amor por esta deliciosa vida, rica y pura, que se quiere abrir de él.
Y sí, parece un perdedor, pensando en que queda y no en lo que viene, pero las voces que hablan en su cabeza quieren explicarle que no es así como las cosas funcionan pero que debe determinar pronto su decisión, la salida es fácil, la solución lleva tiempo para poder encontrarla. Comprendería el fin o determinaría el fin, sin siquiera querer cambiar las cosas, aburrido de eso, sintió una desolación que arrastraría hasta que, el día llegara.
Tal vez, lo dramático a veces hace pensar, este tipo de cosas no son dramas, son sensaciónes, una de las tantas que hace querer explotar y largar todo, dejarlo ahí, nadie va a quererlo ni necesitarlo, solo es una deuda que nadie va a tocar ni a hacerse cargo, una cuenta irremediable de caricias anidadas debajo de un mesa, metidas en un caja de zapatillas ahora transformada en un monton de mugre y cenizas viejas.

A pesar de eso, algunos creen que va a estar bien.

domingo, septiembre 27, 2009


Esta tierra, donde por tanto tiempo han pasado, la mezcla de humo y tierra de mi vereda se hace sentir, desdibujan el en el aire deformes figuras.
Esta tierra, que crece día a día, sufre, sale y vuelve a subir, no da tiempo demás y exige una base de valores, desenfundados por algunos creyentes, en esta tierra.
Estos días, superpoblados de una idea que ya no tiene ideas, se encuentra perdida y le basta con lo mínimo que a veces no hace falta. Días de agonía, lenta y precisa, días neuróticos y febriles, días y más días.
Tarde era cuando reaccioné, teníamos un estilo libre, de poesía abierta. Los días se bañaban, disfrutan mojarse con la felicidad, adoraban las simplezas, fascinaban sin sentido, perfeccionaban la manera de relacionarse, algunos pensaron que no era posible, nosotros tampoco.
Fue, el resultado, un sencillo desencadenamiento de la vida, algo efímero, casi tanto como la memoria, particularmente hablando.
Es en esta tierra, en estos días, en cada momento que podamos mirar adelante, de frente, con las manos llenas de algo que no se ve, que se siente, que habla por cada uno de los que estamos o no de esta parte de la historia. Un momento.
Las explicaciones llegarán, vienen bajando con el viento y el tiempo, apresuradas por la urgencia de uno, que no encuentra respuestas a lo que muchos creen haber superado, ese falta de tacto.
Esta tierra sigue su curso, sufre y lamenta, pero sueña, espera y desea, la misma caridad para quien han quedado en deuda, pero consigo mismo.





miércoles, septiembre 23, 2009

Si, está bien, será demasiada paranoia pero es algo, de lo que puedo estar casi seguro.
La estabilidad, esta suerte de proeza, venciendo a tanto tiempo de canto rodado, avanzaba en una corriente sin fin, traía en sí, una historia que desde hace años, es historia (redundancia pura).
Siempre se dá, inevitablemente, parece que llega el momento en donde todo aparece y desaparece, un sin fin de excentricidades, que obligan a la cabeza a dejarse llevar, perderse y creer que nada habrá más allá de estos días.
¿Cómo puede seguir pasando? ¿cómo es que un par de números pueden hacerte doler hasta lo que pensas?
Es una constante, aunque, podría no serlo.
Un cierre, como el último tren a la lujuria, los años veloces, el paso a querer más y bancarse menos, como si fuese lo ideal, tal vez sea eso que no podemos dejar de ser.
Todo iba a quedar como siempre, como nunca.





lunes, septiembre 07, 2009

Por segundos fue la sensación más extraña del mundo.
Era una mezcla de pena, de que hay mucho en común con una persona que obviamente no conozco y ni siquiera conoceré en lo que me resta de camino. Fue una rareza sin dudas, pequeñisima, pero rareza al fin.
Y hablaba de mí, como un ente, hablaba sin querer, soñaba con la igualdad eterna por el fin de los días, pero para utopías tenemos nuestros países y su forma de ver las cosas.
Quería su arte, saber que era parte de su vida, cuales eran esos sueños, los malos tratos que había sufrido, circunstancias de esos problemas, soluciones a largo plazo, desinterés.
Lo que mierda sea, algo estaba bien y algo no, pero: ¿que carajo iba a saber?. Tildado de enfermo, idiota y soñador, puede seguir haciendo lo que realmente le gusta sin siquiera jactarse de que están pensando los demás, buscando en ese ser tan lejano la cercanía, el valor para ponerle la actitud suficiente y superar esas cosas que la gente normal no puede, el hecho de ser así, único.
Son tiempos de karma, de silencios indefinidos. Viajaba más de la cuenta (esa sensación mágica de no saber adonde ir) con o sin él, pero lo hacía, tomando las riendas de su vida, manejándola a su antojo como cada ser libre puede.
Una revelación de compañerismo también, invadía los pensamientos, creyendo que el perdón es divino, sin siquiera redimirse de sus actos, ¿ante quién habría de hacer valer su redención?; mientras tanto el humo se iba en diagonal hacia la izquierda, mudándose hasta el más remoto placer de desaparecer.
Y así, otro día se iba y tomaba los días como esos que te despiertan, y te dan la manera y el motivo para volver a casa, para despedirse de esos que, a pesar de llevarte a un estado de fastidio y enojo, son fundamentales para esto que está pasando, el triángulo clave de estas sensaciones. El estado vivo, de camino jodido y trascendental.
Disfrutando esas cosas que tal vez no vaya a volver a ver, porque es ahora y no después.
Y ahora está acá, cuidando de ellos, cubriendo sus almas, atravesando esa pared hueca de ausentismo, teniendo lo que no todos tienen, de eso solo de eso se trataba. (Al menos por hoy)

miércoles, septiembre 02, 2009


No, no hay que reirse, hay que mirar sonreir, saludar y continuar caminando.